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DIARIO REFLEXIVO

Jesús

El alumno

La reflexión sobre el propio aprendizaje requiere cierto grado de abstracción y entrenamiento, pienso que esto no se da en cualquier edad, uno aprende a reflexionar sobre su propio aprendizaje cuando ve cual es la forma más eficaz para llevar a término determinados aprendizajes. Este aprendizaje y reflexión se va produciendo de forma paulatina a medida que se alcanzan determinados niveles de conciencia. A veces nos encontramos que los alumnos son incapaces de hacer transferencias de los aprendizajes a situaciones distintas a las que se dan en el ámbito escolar.

La libertad para realizar una tarea supone que nos hemos de marcar unas metas , tenemos que elegir unos medios, y utilizar una metodoloía para conseguir esos fines, a la vez que hemos de temporalizar para conseguir esos objetivos.

Al hablar de que cada alumno utiliza espontaneamente las estrategias y técnicas que mejor se adaptan a sus características, pienso que esto depende de lo que se haya intentado favorecer o desarrollar en los alumnos, suponiendo que se haya tendido hacia el trabajo y aprendizaje autónomo, quizá podría ser así, ello requiere un gran esfuerzo y responsabilidad por parte de los alumnos, a los que habría que preguntar cuales son sus preferencias en la forma de trabajar. Otro factor que tenemos que tener en cuenta es la edad y el nivel educativo en que se encuentran los alumnos.

Los contenidos procedimentales mejoran nuestras habilidades a través de la ejercitación reflexiva de diversas técnicas, destrezas y estrategias para hacer cosas concretas. Implican secuencia de habilidades o destrezas más complejas y encadenadas que un simple hábito de conducta. Se aprende a hablar hablando, se aprende a dibujar dibujando. La ejercitación múltiple es necesaria para el aprendizaje de una técnica, hay que realizar tantas veces como sea necesario las diferentes acciones o pasos de dichos contenidos de aprendizaje. La reflexión sobre la misma actividad es un elemento imprescindible que permite tomar conciencia de la propia actuación.

La aplicación en contextos diferenciados se basa en el hecho de que aquello que hemos aprendido será más útil en la medida que podamos utilizarlo en situaciones siempre imprevisibles, es lo que podemos llamar transferencia de conocimientos.

Para organizar una secuencia de contenidos procedimentales conviene asegurar primero el dominio de los procedimientos básicos, por ejemplo: la manipulación correcta de los objetos utilizados en el laboratorio. Partiendo de los procedimientos más simples se pueden lograr ciertos niveles de complejidad en el aprendizaje de los contenidos procedimentales. Si se pretende que el alumno aprenda una estrategia, además de la repetición de las acciones, debe reflexionar sobre dicho proceso con el fin de mejorarlo y transferirlo a situaciones más complejas.

En cuanto a los factores que influyen directamente en el aprendizaje de los alumnos pienso que pueden ser: los conocimientos previos, el interés, la curiosidad, la motivación, la relación de los aprendizajes con el entorno, su capacidad, el esfuerzo, el trabajo diario, la reflexión sobre los contenidos y sobre el proceso de aprendizaje, la transferencia a otros contextos, las expectativas que su entorno familiar proyecta, los modelos educativos o figuras de referencia.

JESÚS CORRAL ARROYO

T 3 Crecer para abajo

No hay nada excluyente, todo puede ser relativo dependiendo del punto de vista, del prisma y de la óptica desde la cual vemos e interpretamos las cosas.

Crecer a nivel personal significa estar abierto al mundo, a formarte como persona, a desarrollarte en los ámbitos personal, familiar, de amistades, profesional, intelectual, afectivo, etc. Crecer desde abajo siendo conscientes de la realidad, teniendo en cuenta el contexto que nos rodea, nuestras circunstancias personales, familiares, metas y objetivos que pretendemos conseguir.

Crecer en el amplio sentido de la palabra es ir integrando en tus estructuras cognitivas las experiencias que te llegan de tu alrededor, y que tu buscas para irte formando poco a poco. El vivir en el aire, sin tener los pies en el suelo, el ver las cosas desde el mismo punto de vista, con estructuras rígidas, sin apertura al mundo, pienso que no es positivo desde el punto de vista del enriquecimiento personal. El ver las cosas desde el mismo ángulo, en la función docente puede significar que no hay cambios a lo largo de la vida profesional, sino que lo enfocamos desde nuestra concepción personal y desde la óptica del eficientismo para conseguir las metas que otros nos han marcado. Quiero decir, utilizando una serie de instrumentos didácticos, libros y material proporcionado por las editoriales que nos marcan los contenidos, las actividades, la programación didáctica, algo que hasta cierto punto puede facilitarnos la tarea del proceso de enseñanza-aprendizaje. Sí no somos flexibles, nos adaptamos a los alumnos, tenemos en cuenta el contexto, las circunstancias que ocurren en un momento y en un tiempo determinado, posiblemente estaremos sin poner los pies en el suelo.

En educación la perspectiva que te da el paso de los años, la experiencia a nivel personal y profesional, la inquietud por hacerlo mejor, por ayudar a los alumnos a "crecer", a formarse y educarse, te hace ser más realista y poner los pies en el suelo. El mejor conocimiento de los alumnos, sus inquietudes, sus preocupaciones, nos lleva continuamente a ajustar nuestro papel de educadores para responder mejor a sus exigencias, conciliando las metas educativas que tenemos que conseguir conjuntamente.

JESÚS CORRAL ARROYO