T 3 Crecer para abajo
No hay nada excluyente, todo puede ser relativo dependiendo del punto de vista, del prisma y de la óptica desde la cual vemos e interpretamos las cosas.
Crecer a nivel personal significa estar abierto al mundo, a formarte como persona, a desarrollarte en los ámbitos personal, familiar, de amistades, profesional, intelectual, afectivo, etc. Crecer desde abajo siendo conscientes de la realidad, teniendo en cuenta el contexto que nos rodea, nuestras circunstancias personales, familiares, metas y objetivos que pretendemos conseguir.
Crecer en el amplio sentido de la palabra es ir integrando en tus estructuras cognitivas las experiencias que te llegan de tu alrededor, y que tu buscas para irte formando poco a poco. El vivir en el aire, sin tener los pies en el suelo, el ver las cosas desde el mismo punto de vista, con estructuras rígidas, sin apertura al mundo, pienso que no es positivo desde el punto de vista del enriquecimiento personal. El ver las cosas desde el mismo ángulo, en la función docente puede significar que no hay cambios a lo largo de la vida profesional, sino que lo enfocamos desde nuestra concepción personal y desde la óptica del eficientismo para conseguir las metas que otros nos han marcado. Quiero decir, utilizando una serie de instrumentos didácticos, libros y material proporcionado por las editoriales que nos marcan los contenidos, las actividades, la programación didáctica, algo que hasta cierto punto puede facilitarnos la tarea del proceso de enseñanza-aprendizaje. Sí no somos flexibles, nos adaptamos a los alumnos, tenemos en cuenta el contexto, las circunstancias que ocurren en un momento y en un tiempo determinado, posiblemente estaremos sin poner los pies en el suelo.
En educación la perspectiva que te da el paso de los años, la experiencia a nivel personal y profesional, la inquietud por hacerlo mejor, por ayudar a los alumnos a "crecer", a formarse y educarse, te hace ser más realista y poner los pies en el suelo. El mejor conocimiento de los alumnos, sus inquietudes, sus preocupaciones, nos lleva continuamente a ajustar nuestro papel de educadores para responder mejor a sus exigencias, conciliando las metas educativas que tenemos que conseguir conjuntamente.
JESÚS CORRAL ARROYO
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