TEMA 5: REFLEXIÓN ACERCA DEL CURRICULO
Entre otras cosas, podemos concluir, como moraleja, del documento enviado por los compañeros del grupo cinco: no te acomodes con lo poco que has aprendido o conseguido hoy, trata de seguir mejorando teniendo en cuenta los cambios que se producen en tu entorno aunque para ello tengas que asumir riesgos.
Sin embargo, me resulta más fácil establecer una relación entre esta conclusión y el tema, por ejemplo, del profesor como profesional reflexivo que con el currículo. Por otro lado, si consideramos que es precisamente el profesor el responsable de implementar el currículo en última instancia y el de desarrollarlo hasta su máxima concreción en el aula, podríamos relacionar directamente el consejo que se deriva de la historia "¿Quién movió mi queso?" con el tema que nos ocupa.
En este sentido, para llegar a la programación de aula o a la realización de una adaptación curricular, el profesor debe observar y tener en cuenta todas las posibilidades y limitaciones tanto de sus alumnos como de su entorno, sin despreciar, claro está, otros niveles de concreción curricular como son los descritos por la ley y en los documentos de cada centro. Para hacerlo, debe armarse de valor y arriesgarse a modificar sus formas de hacer, no utilizar siempre las mismas porque puede ocurrir que las que dieron buen resultado hoy no lo den mañana. Pero los cambios no deben introducirse a la ligera, como hacían los ratones en la fábula, sino que deben ser el resultado de una búsqueda reflexiva en la que tengamos en cuenta todos los factores que inciden en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Una vez hayamos alcanzado los objetivos inicialmente marcados podríamos contentarnos con ellos y no tratar de seguir avanzando, pero en el laberinto de la educación cualquier mínimo cambio, puesto que hablamos de cambios en las personas, pueden hacer que el queso desaparezca de un día para otro.
Por ello, es necesario en el desarrollo del currículo, tanto como en nuestro paso por la vida, desprenderse del pasado para adaptarnos al presente, ya que el queso se puede poner viejo rápidamente e imaginarnos el queso nuevo nos motiva para llegar hasta él. Es decir, en la búsqueda de nuevas metas educativas, la visualización de los resultados puede ayudarnos a encontrar el camino o los procedimientos adecuados para conseguirlos.
Lo bonito del proceso sólo es posible percibirlo si superamos el miedo al cambio del currículo y nos sentimos libres para disfrutar el cambio... ¡SABOREA LA AVENTURA!
PATRICIA RODRÍGUEZ GALLEGO
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